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Microhábitats del Colirrojo tizón en el Páramo

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Multitud de Colirrojos tizones ocupan estos días de Oct. 2012 el Páramo de los Puertos de Beceite, visitando toda clase de microhábitats... bajo la atenta mirada de Mel.

Colirrojo tizón oteando

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Octubre 2012. Las nubes de mosquitos, producidos por las últimas y escasas lluvias, han desaparecido. La caza pues, ha disminuido para los pajaritos insectívoros que ahora, se ven obligados a hacer interminables sesiones de avistamiento, cambiando de percha continuamente, de cualquier insecto que suponga una presa.

Pinzón común joven

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Pinzón común joven oteando, y picoteando sus ramas, desde un espino albar a mediados de Octubre de 2012, en los Puertos de Beceite. Las hojas del espino ya amarillean. Las últimas Collalbas grises se fueron la semana pasada. Y este Pinzón, en cuanto empiece a sentir el mordisco del invierno, no dudará en bajar, junto con otros muchos fringílidos, a las tierras más térmicas de la vega del río Matarraña.

Abubilla en los Puertos de Beceite

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Upupa epops prefiere el valle a la montaña. Sotos, campiñas y claros del bosque bajo, forman el grueso de su hábitat.   Pero los animales silvestres distan mucho de atenerse a normas o dicho de otra manera, son muchas las excepciones a la regla. La Abubilla de las siguientes fotos estaba en el lugar más desolado, árido y sometido a fuertes vientos que imaginarse pueda.  En la repisa de un acantilado a 1.400 metros de altura, parecía tener su feliz hogar, lejos de cualquier riachuelo y bastante lejos de charcas de agua de lluvia.  Se quedó bastante extrañada de ver seres humanos en aquél paraje y permaneció observándonos. Al cabo, emprendió el vuelo a la copa de un pino instalado en pleno precipicio, desde nos miraba con mayor tranquilidad, aunque en ningún momento mostró inquietud.  Por cierto, los Abejarucos ( Merops apiaster ) también prefieren los hábitats del valle. Y, curiosamente, me atrajo la atención el silbar de un bando...

Cernícalo vulgar por los roquedos de los Puertos de Beceite

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Falco tinnunculus prefiere las zonas de la campiña mediterránea para cazar, aunque nidifique en algún roquedo cercano. Si sube a los Puertos, prefiere las zonas llanas y abiertas de los páramos para poder cazar esos animalillos pequeños que conforman su dieta: insectos, micromamíferos y reptiles. Su vuelo de caza es lento, examinando bien el terreno, dando numerosas pasadas a poca distancia del suelo. De vez en cuando, descansa en lo alto de un pino desde el cual puede seguir oteando.  Pero es mucho más infrecuente verlo volando como una flecha, entre acantilados y grandes farallones, como si llegase tarde.   El cernícalo mantiene una doble vida, más agitada y salvaje!

Una familia de Jilgueros: Comunidad de aves de la ribera y campiña del río Matarraña.

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La madre, abajo a la izquierda, saca a pasear a los juveniles. Les enseña alimentos nutritivos y tóxicos. Volar en bandada. A huir de sus depredadores y sobre todo de ese bípedo implume. A reconocer sus cantos y reclamos.  A sobrevivir. 

Gallineta común: Comunidad ribereña del Matarraña.

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La antigua Polla de agua (Gallinula chloropus) , sedentaria en el Matarraña, aún está criando a sus pollos, que están bien escondidos entre juncales, carrizos y cañaverales para, empezar a asomar y dar cortitos paseos bajo la estricta vigilancia de la madre, a finales del verano.  Es por ello que en estos días de finales de Julio se ven individuos solitarios,  a diferencia del otoño donde se juntan padres y juveniles de varias familias que han tenido éxito reproductivo formando grupos de buen tamaño, que explotan los remansos. 

Cetia Ruiseñor: Comunidad ribereña del río Matarraña.

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El antiguo Ruiseñor bastardo (Cettia cetti) es uno de los pajaritos más escondedizos de entre los que viven en los arbustos de las orillas del río. Es muy costoso de ver y fotografiar, aunque no tanto de escuchar. Sin embargo, en verano, con tanta competencia de especies en celo, él rebaja el poderío de su intempestuoso canto que, en otras épocas del año, atruena en solitario la vera del cauce. 

Oropéndolas: Comunidad de la ribera y campiña del Matarraña.

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Higueras, y otros frutales, esparcidas por la campiña del Matarraña. Pero a la Oropéndola le van sobre todo los higos. ¿Más dulces?, ¿Más nutritivos?, ¿Más seguros?...¿todo junto?  El caso es que las más que bonitas, e intranquilas, Oropéndolas ( Oriolus oriolus) prefieren moverse y alimentarse entre las copas de estos majestuosos árboles.  En el clip, un macho navega entre las hojas de la higuera hasta dar con un joven del año. Le acompaña y alimenta, dándole con el pico un trocito de higo. El/la joven, está en las imágenes siempre a la izquierda (o arriba),  a veces puede pasar desapercibida por su color más apagado. También se está más quieta que el macho, que no para: va a por alimento, cambia de rama dando cortos vuelos, se lo da en el pico al joven...marchándose por último a buscar fortuna en algún lugar no muy lejano, mientras la cría se queda solitaria, en quietud total...